Nadie se imaginaría que un simple artesano pudiera ser tan despiadado en combate, pero no hay quien represente mejor la sed de caos y destrucción de las Hojas Tóxicas que Stavros. Ya sea que esté tallando runas de corrupción en los árboles o recolectando la savia tóxica que producen, el deleite en su rostro es palpable. Indiferente es para el filo de su cuchillo si lo que yace al otro extremo es corteza o carne: cada corte demuestra su devoción por la gran bruja Megara, a quien adora como una diosa y teme por su furia vengativa, como cualquier otro miembro de las Hojas Tóxicas que busque un propósito mayor bajo el amparo de la reina.
V Blood